sábado, 11 de abril de 2020

NETFLIX EN TIEMPOS DE PANDEMIA: OUTLANDER, EL AMOR Y EL FEMINISMO

El encierro por pandemia nos lleva a la necesidad de despejar nuestra enajenada cabeza. Así surgió este blog. Entro a Netflix, doy vueltas sin decidirme segura por nada … empecé a ver la serie sobre Freud y todo me hace ruido. Me cuesta reconocer al psiquiatra, padre del psicoanálisis que tanto leí durante los 90 en la universidad. No logro concluir la historia, por el momento.
Un par de personas me habían recomendado Outlander… Y para alguien que siente amor por la Historia y fascinación por los relatos de  viajes en el tiempo la tentación fue enorme. Equilibrada por el prejuicio feminista de encontrarme con una tonta historia de amor marketinera.
¡Me devoré las tres primeras temporadas en diez días!

Entonces, comienzo a escribir este texto habiendo visto sólo tres temporadas en streaming  y sin haber leído ningún libro. ¿Me estoy animando a opinar en mi blog  sobre una novela histórica, romántica y fantasiosa mientras no leí ni uno de sus libros y sólo ví la mitad de sus temporadas? Sí, absolutamente. ¡Qué descaro! Sí, pero voy a correr ese riesgo. Y me pregunto: ¿por qué me gusta Outlander? Desde aquí, el texto es spollier.
  • 1-      La fantasía de viajar en el tiempo para muchos es un imán irresistible. Desde “Volver al Futuro”, al menos para mí.
  • 2-      Escocia tiene unos paisajes increíbles y esto hace que la fascinación de la imagen me acobarde un poco al libro. Pero sin ese texto que alguna vez escribió Diana Gabaldón, hoy no podría disfrutar de los paisajes escoceses desde el encierro sanitario en el conurbano bonaerense.
  • 3-      El imperialismo y el colonialismo inglés es, como mínimo, antipático. Porque fuimos colonia de otro imperio y porque el Reino Unido de Gran Bretaña nos ha robado territorio. Entonces, rápidamente sentimos afinidad con la defensa escocesa por su cultura y religión. Aunque el debate político es sobre qué Casa Real va a dirigir una monarquía absoluta. Faltan unas décadas para que hablemos de libertad, igualdad y fraternidad.
  • 4-      Jamie Fraser. Y acá empiezan a dibujarse las paradojas. Jamie además de ser inteligente y atractivo– con un plus de belleza indiscutida que aporta el actor Sam Heughan  -  tiene una mente abierta que podría fascinar a cualquier mujer del siglo XIX. Hace poco una conocida se refirió a su marido como un “ogro de la época medieval”. Sí, queda mucho patriarcado por derribar, inclusive dentro de nuestras propias casas. Convivimos con ese patriarcado a diario. En una Escocia que parece detenida en el medioevo mientras la edad moderna ya había llegado, Jamie lucha por la soberanía de su pueblo, tiene pensamientos de avanzada y es un marido enamorado, respetuoso y comprometido. ¿Podemos pasar por alto algunas imbecilidades de época, como batirse a duelo o el derecho a castigar físicamente a su esposa por desobedecer una indicación que puso en riesgo al clan? Esto último es algo que a Jamie le genera culpa. Sobre esto que decido apartar se podría escribir al menos otro posteo. Este hermoso pelirrojo podría ser el prócer de la revolución de cualquier país liberado de su pasado colonial. Pero no, es el protagonista de una novela. Podría ser un marido post revolución feminista que codo a codo comparte laburo, militancia política y a la vez acepta tus diferencias en el siglo XXI. Tal vez también – y aquí queda la duda  – la crianza de los hijos. Pero no, vive en un libro ambientado en el siglo XVIII. Sin embargo, nos enamora porque saber amar a Claire y porque tiene mucho del ideal de nuevas masculinidades que apenitas si logramos en nuestro siglo. Sí, mencioné varias paradojas.
  • 5-      Claire. Interpretada por la talentosa Caitriona Balfe, quien además de su hermosura tiene una voz increíble. La crueldad del hospital de campaña durante la segunda guerra mundial, los viajes en el tiempo, la maternidad y sus estudios universitarios la empoderan. Sin lugar a dudas, prefiere la aventura a la vida doméstica. Es dulce y maternal como un personaje tradicional pero también es indómita. Es de las que sale a rescatar del encierro y la tortura a su amante, no de las que espera príncipes azules heroicos. Su primer marido prefiere la vida burocrática y la endogamia académica del siglo XX. Eso la va a ir desenamorando mientras se va enamorando de Jamie. ¡Cómo te entiendo, Claire! ¡Cuántas nos hemos enamorado a los 20 de jóvenes idealistas que dos décadas después apenas si piensan en algo más que el dinero y el prestigio! ¡Cuántas hemos fantaseado con retroceder el tiempo para avisarle al chico idealista sobre cómo sobrevivir a su ogro posmoderno interior!

Pero algo en Claire no me cerraba…
Había un ruido.
Algo me estaba molestando de Claire. Y era sobre Jamie Fraser. ¿Qué era? ¡Pero si yo quería que regrese por las piedras!
En un momento lo entendí… sabemos que el amor no tiene garantía para toda la vida y Outlander te vende eso. Ese era mi ruido, no las bestialidades de época. Las parejas que duran y se siguen amando – porque están las que duran y no se aguantan – lo logran porque dedican mucho tiempo seguir construyendo esa relación. A conocerse en cada nueva etapa de la vida. En algún lugar me enoja que una mujer profesional del siglo XX siga creyendo en el amor eterno. A esa Claire indómita sólo la domina el amor que atraviesa las décadas reales y lo siglos mágicos. ¿Y si hubiesen permanecido en la misma época y juntos o cercanos seguirían tan enamorados? Entonces, me acordé que el romanticismo es patriarcal. Tal vez no sería un problema para Claire porque tiene un marido increíble. Tal vez hubiesen atravesado alguna crisis, una separación temporal pero seguirían juntos y felices. Tal vez. Pero nosotras no vivimos en un libro, ni en una novela. En la vida real el amor no es para siempre y por eso las parejas se separan.

Espero ansiosa que Netflix suba la cuarta temporada. Imagino que Jamie sigue siendo amoroso e idealista, que no se convierte en ogro y que, entonces, valió la pena el tercer viaje de Claire en el tiempo.
Sin embargo, no puedo con mi genio. Quiero leer al menos el primer libro, aunque en el papel no haya drones mostrando paisajes escoceses.
Continuará…

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