Una se programa la semana, el mes, algunos eventos importantes del año. De un día para el otro todo se interrumpió. Fui aceptando con resignación todo lo que se frustró:
· - Cursar tres materias en la facultad en el primer
trimestre.
· - Visitar a una amiga embarazada.
· - Una cena de apertura de las actividades
militantes de este año.
· - Liberar libros el 21 de marzo.
· - Conectarme con las actividades de la Cooperadora
de la escuela de mi hija.
· - Escritura grupal de una biografía.
· - Coordinar un taller literario por la tarde, que
empezaba en abril.
· - Ir al último recital de Cuentos Borgeanos, el 3
de abril.
· - Ver JoJo Rabbit y Mulán en el cine.
· - Organizar el acto del 25 de mayo.
· - El cumpleaños de mi hija.
· - Probablemente, organizar otra liberación de
libros para el 21 de junio.
Ahora me levanto un poquito más
tarde (nunca voy a extrañar levantarme 5:30), en mi vida hay más classroom,
meeting y zoom. Cuando la cabeza me
estalla sumo Netflix y algún libro. Sólo
salgo para comprar y hacer pagos. En
esta melancolía del encierro a veces me detengo a mirar como el viento vuela
las hojas doradas del otoño o el atardecer en mi terraza conurbana.
Siempre llegan nuevos brotes y
nuevas luces.

Comparto lo que sentís!!! Abrazote
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