El encierro por pandemia nos lleva a la
necesidad de despejar nuestra enajenada cabeza. Así surgió este blog. Entro a Netflix,
doy vueltas sin decidirme segura por nada … empecé a ver la serie sobre Freud y
todo me hace ruido. Me cuesta reconocer al psiquiatra, padre del psicoanálisis
que tanto leí durante los 90 en la universidad. No logro concluir la historia,
por el momento.
Un par de personas me habían recomendado
Outlander… Y para alguien que siente amor por la Historia y fascinación por los
relatos de viajes en el tiempo la
tentación fue enorme. Equilibrada por el prejuicio feminista de encontrarme con
una tonta historia de amor marketinera.
¡Me devoré las tres primeras temporadas en diez
días!
Entonces, comienzo a escribir este texto
habiendo visto sólo tres temporadas en streaming y sin haber leído ningún libro. ¿Me estoy
animando a opinar en mi blog sobre una
novela histórica, romántica y fantasiosa mientras no leí ni uno de sus libros y
sólo ví la mitad de sus temporadas? Sí, absolutamente. ¡Qué descaro! Sí, pero
voy a correr ese riesgo. Y me pregunto: ¿por qué me gusta Outlander? Desde
aquí, el texto es spollier.
- 1-
La
fantasía de viajar en el tiempo para muchos es un imán irresistible. Desde “Volver
al Futuro”, al menos para mí.
- 2-
Escocia
tiene unos paisajes increíbles y esto hace que la fascinación de la imagen me acobarde
un poco al libro. Pero sin ese texto que alguna vez escribió Diana Gabaldón,
hoy no podría disfrutar de los paisajes escoceses desde el encierro sanitario
en el conurbano bonaerense.
- 3-
El
imperialismo y el colonialismo inglés es, como mínimo, antipático. Porque
fuimos colonia de otro imperio y porque el Reino Unido de Gran Bretaña nos ha
robado territorio. Entonces, rápidamente sentimos afinidad con la defensa
escocesa por su cultura y religión. Aunque el debate político es sobre qué Casa
Real va a dirigir una monarquía absoluta. Faltan unas décadas para que hablemos
de libertad, igualdad y fraternidad.
- 4-
Jamie
Fraser. Y acá empiezan a dibujarse las paradojas. Jamie además de ser inteligente
y atractivo– con un plus de belleza indiscutida que aporta el actor Sam Heughan - tiene
una mente abierta que podría fascinar a cualquier mujer del siglo XIX. Hace
poco una conocida se refirió a su marido como un “ogro de la época medieval”.
Sí, queda mucho patriarcado por derribar, inclusive dentro de nuestras propias
casas. Convivimos con ese patriarcado a diario. En una Escocia que parece
detenida en el medioevo mientras la edad moderna ya había llegado, Jamie lucha
por la soberanía de su pueblo, tiene pensamientos de avanzada y es un marido enamorado,
respetuoso y comprometido. ¿Podemos pasar por alto algunas imbecilidades de
época, como batirse a duelo o el derecho a castigar físicamente a su esposa por
desobedecer una indicación que puso en riesgo al clan? Esto último es algo que
a Jamie le genera culpa. Sobre esto que decido apartar se podría escribir al
menos otro posteo. Este hermoso pelirrojo podría ser el prócer de la revolución
de cualquier país liberado de su pasado colonial. Pero no, es el protagonista
de una novela. Podría ser un marido post revolución feminista que codo a codo
comparte laburo, militancia política y a la vez acepta tus diferencias en el
siglo XXI. Tal vez también – y aquí queda la duda – la crianza de los hijos. Pero no, vive en un
libro ambientado en el siglo XVIII. Sin embargo, nos enamora porque saber amar
a Claire y porque tiene mucho del ideal de nuevas masculinidades que apenitas si
logramos en nuestro siglo. Sí, mencioné varias paradojas.
- 5-
Claire.
Interpretada por la talentosa Caitriona Balfe, quien además de su hermosura tiene
una voz increíble. La crueldad del hospital de campaña durante la segunda
guerra mundial, los viajes en el tiempo, la maternidad y sus estudios
universitarios la empoderan. Sin lugar a dudas, prefiere la aventura a la vida
doméstica. Es dulce y maternal como un personaje tradicional pero también es
indómita. Es de las que sale a rescatar del encierro y la tortura a su amante,
no de las que espera príncipes azules heroicos. Su primer marido prefiere la
vida burocrática y la endogamia académica del siglo XX. Eso la va a ir
desenamorando mientras se va enamorando de Jamie. ¡Cómo te entiendo, Claire! ¡Cuántas
nos hemos enamorado a los 20 de jóvenes idealistas que dos décadas después
apenas si piensan en algo más que el dinero y el prestigio! ¡Cuántas hemos
fantaseado con retroceder el tiempo para avisarle al chico idealista sobre cómo
sobrevivir a su ogro posmoderno interior!
Pero algo en Claire no me cerraba…
Había un ruido.
Algo me estaba molestando de Claire. Y era
sobre Jamie Fraser. ¿Qué era? ¡Pero si yo quería que regrese por las piedras!
En un momento lo entendí… sabemos que el amor
no tiene garantía para toda la vida y Outlander te vende eso. Ese era mi ruido,
no las bestialidades de época. Las parejas que duran y se siguen amando –
porque están las que duran y no se aguantan – lo logran porque dedican mucho tiempo
seguir construyendo esa relación. A conocerse en cada nueva etapa de la vida. En
algún lugar me enoja que una mujer profesional del siglo XX siga creyendo en el
amor eterno. A esa Claire indómita sólo la domina el amor que atraviesa las
décadas reales y lo siglos mágicos. ¿Y si hubiesen permanecido en la misma
época y juntos o cercanos seguirían tan enamorados? Entonces, me acordé que el
romanticismo es patriarcal. Tal vez no sería un problema para Claire porque
tiene un marido increíble. Tal vez hubiesen atravesado alguna crisis, una
separación temporal pero seguirían juntos y felices. Tal vez. Pero nosotras no
vivimos en un libro, ni en una novela. En la vida real el amor no es para
siempre y por eso las parejas se separan.
Espero ansiosa que Netflix suba la cuarta
temporada. Imagino que Jamie sigue siendo amoroso e idealista, que no se
convierte en ogro y que, entonces, valió la pena el tercer viaje de Claire en
el tiempo.
Sin embargo, no puedo con mi genio. Quiero leer
al menos el primer libro, aunque en el papel no haya drones mostrando paisajes
escoceses.
Continuará…


