Hoy no
quiero hablar de literatura infantil. Porque me di cuenta que me están sucediendo
otras cosas y que a tod@s nos están sucediendo otras cosas. Hoy mis deseos son
escribir sobre otras formas de la comunicación que no necesariamente son arte
aunque pueden incluirla. Quiero hablar de l@s docentes y la pandemia. En estas casi cuatro semanas aprendí mucho sobre diferentes herramientas TIC útiles para educar
y para preparar las tareas de mis alumnos. Otr@s colegas no necesitaron
aprender tanto porque sabían más, otr@s aprehendieron mucho más que yo. Sin
embargo, para tod@s fue un desafío. A algun@s nos gusta coquetear con la
tecnología, en mi caso además estudio a distancia en una universidad pública.
Sin embargo, esto fue diferente. Surgió la necesidad de utilizarla para
sostener de manera virtual nuestro sistema educativo que es presencial, salvo
excepciones puntuales. El sistema educativo que surgió con el normalismo, que
acusamos de decimónico.
¿Qué quedó
en evidencia en estas primeras semanas?
- · Las
provincias argentinas están preparadas en forma desigual para abordar la
virtualidad. Otra de las consecuencias de la descentralización neoliberal del
sistema. La provincia de Buenos Aires en ese sentido está en notoria
desventaja. No hay una notebook o Tablet para cada alumno de escuela pública,
como si sucede en otras provincias. Sus docentes nunca hemos tenido
capacitación obligatoria en TIC aplicadas a educación. A pesar de tener uno de
los diseños curriculares más actualizados para la educación primaria, la
digitalización de sus escuelas públicas está muy demorada. ¡¡¡¡ Hasta la
telefonía lo está!!!!
- · A
muchas familias les molesta sentarse a
hacer tareas con sus hij@s. El verbo “molestar”, en este caso vas más allá de
incomodidad, de insistencia, de presiones. Refiere a esa idea descabellada de
unas cuentas familias que creen que están haciendo el trabajo de un profesional
de la educación. Quien mientras tanto no
estaría de vacaciones en su casa. Inmensa falacia. Con una necesidad mitómana
de culpar, insistir y burlar a quienes educan a sus hij@s. L@s docentes estamos
trabajando mucho más que antes mientras aprendemos nuevos formatos y nuevas
herramientas para enseñar. Además, tenemos otras responsabilidades ajenas a lo
laboral. Por ejemplo, es muy probable que una maestra criticada también se esté
sentando con sus hij@s a hacer la tarea.
Estamos
ante un problema de irresponsablidad muy
serio. En nuestras comunidades educativas tenemos familias que en lugar de
exigir en las escuelas más calidad y
tecnología, para que preparen ciudadanos del siglo XIX critican que la tarea es mucha… y esa tarea, ahora o más
adelante, va a ser corregida por la misma persona a quien critican. “La escuela
no es una guardería” es una afirmación trillada, pero hoy queda en evidencia
que para much@s sí lo es. Entonces, l@s docentes pasamos a ser un chivo
expiatorio en esta situación. Al igual que l@s profesionales de la salud que
son “invitad@s” a mudarse de sus edificios para evitar contagios. Siempre hubo
mediocridad y mezquindad entre l@s seres human@s.
Prefiero
quedarme con quienes seguimos trabajando por sostener la educación desde casa,
con l@s directivos y docentes que abren sus escuelas para el retiro de
meriendas y almuerzos. Con las escuelas de arte y los talleres no formales –
públicos y privados – que regalan propuestas lúdicas, canciones, cuentos,
rutinas deportivas. Con las familias que agradecen nuestra labor, porque por
suerte también las hay.
Sigo
pensando que un sistema educativo de calidad puede hacer un profundo aporte al
crecimiento de nuestro país. Esa es mi causa.

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